La “escucha” del deejay – para Manrico Montero (enero del 2002 para Urbe 01)

I have been reorganising hard drives and the like and came across this article I wrote on 28 January 2002, in Mexico City, for Mexican electronic music and culture magazine Urbe 01. I have copied and pasted it below under the photograph. The dedication to Manrico was in the original.

 

Manrico Montero (1973-2018). Foto via Urbe 01
Manrico Montero (1973-2018). Foto via Urbe 01

La “escucha” del deejay

Para Manrico Montero

 

“Tenemos hoy por evidencia que no hay arte sin oficio, la actividad artística es irreductible a una actividad mecánica  […] Existe obra de arte cuando el instrumento se olvida, supera, casi se escamotea, en bien del gesto inspirado, imprevisible…”

-Régis Debray (2000)

El deejay es sin duda una de las figuras protagónicas de las escenas artísticas de la actualidad. Desde los 70, un progresivo develamiento de esta otrora oscura figura ha devenido en su conversión al stardom, que así como construye ídolos populares al instante también puede derrocarlos en incluso menos tiempo. Hasta hace poco la labor del deejay era motivo de cuchicheos y miradas de reojo: a ciencia cierta, pocos sabían lo que sucedía detrás y sobre ese par de tornamesas.

Ahora, las urbes más vanguardistas del mundo hospedan fiestas donde cada deejay es sujeto de atenta vigilancia de connoisseurs de brazos cruzados que no dejan escapar el más leve cuatrapeo, que reconocen los tracks de incluso los white labels más extraños y que valoran y evalúan el discurso personal de cada montadiscos siguiendo complejos criterios especializados. Cada vez es más común presenciar un par de tornamesas y una mezcladora en museos y galerías dedicadas al arte contemporáneo, las revistas de música y cultura popular les dedican sus portadas, los nombres más famosos viajan en avión de una fiesta a otra la misma noche o trabajan en cabinas diseñadas con materiales preciosos bajo pedido de sus a veces sobrevalorados usuarios.

Sería pues anacrónico pretender explicar en estos tiempos la importancia de la labor, el oficio, el arte del deejaying: a estas alturas, pensaríamos que aquellos días oscuros en que se le consideraba una actividad parasitaria para subnormales ha sido trascendida. (Recordemos, como muestra, el grito de guerra morrisseyano característico de los ochenta sobre la intrascendente superficialidad del dj –hang the deejay– así como las duras críticas del punk de la primera mitad de los noventa que acusaban la pusilánime volubilidad de los que gustosos danzaban al beat del sonido disco –you’ll dance to anything).  Sin embargo, creemos necesario hacer una crítica de lo que se ha denominado overhyping: sólo un análisis de lo que aporta cultural, social, política y artísticamente la labor del deejay podrá permitirnos reconocer cuándo su apreciación consiste en una justa valoración de sus aportaciones y cuándo, simplemente, en una vulgar campaña publicitaria generalizada que ha visto en esta actividad una forma más de sacarle dinero a los incautos.

Urge preguntarse por qué, a nivel mundial, se considera que ciertos deejays, y no otros, resultan “los mejores”, y por qué, en algunos casos, se les ha construido cultos a la personalidad muy similares a los que anteriormente gozaban los grupos de rock.  Para poder responder esta pregunta, habrá que re-plantearse primero qué es lo que hace un deejay. Si, técnicamente, lo que hace un deejay es re-estructurar piezas de discurso previamente estructuradas por terceros o en muchos casos por sí mismo (es decir, discos de acetato) en un discurso mayor mediante su reorganización a través de la mezcla o superposición de patrones rítmicos y melódicos de muchas fuentes sonoras distintas,  (es decir, un set) ¿cómo valorar su trabajo? ¿Cómo reconocer la diferencia, por ejemplo, entre dos disc jockeys que, hipotéticamente, trabajen con exactamente los mismos discos?

Quisiéramos plantear aquí lo que llamaremos “la escucha” del deejay (así como en la fotografía nos referimos a “la mirada” del fotógrafo). Así como saber oprimir el obturador, revelar e imprimir no hace al fotógrafo, saber empalmar beats no hace al deejay. El set de un deejay como obra de arte tendría, casi, que olvidarse de su instrumento, trascender la técnica. Entonces, ¿en qué radicaría “la escucha” del deejay, su “gesto inspirado”?

 

Manrico Montero (1973-2018) In Memoriam

I’ve tried and failed many times to write this post before. I guess I still can’t write it properly. I never will.

I met Manrico in 1994. We were close friends and collaborators for about a decade. Life eventually took us through different countries and different paths, but our friendship was solid and deep. Though he did visit me in the UK (three of us stayed in a tiny room at the University of East Anglia, taking turns to sleep in the single bed and sharing the floor amongst piles of vinyl, equipment and books- he played at the Grad Bar at an event I organised), I never visited him in Bolivia, where he had made his home of late. We tried meeting up in Mexico City several times and last time we only managed to speak on the phone. I remember his voice in that phone call– faraway, yet close.

(If you are curious, see below a review of a performance Manrico and I did in 1997 at the Museo Universitario del Chopo in Mexico City under a name inspired by an essay by Jean Baudrillard and another essay by Jacques Derrida–yup, that was us back in the day. In retrospect this is perhaps the first published review of Manrico’s sound art).

 

EL CHOPO ABRIÓ SUS PUERTAS PARA OFRECER LA INSTALACIÓN SONORA DEL DUETO PORNO-ESTÉREO
Gaceta UNAM, No. 3143, 3 de noviembre de 1997, Pág. 19

 

Manrico sadly passed away late last month and though I had not seen Manrico in a while I was devastated when I found out. I still am, and writing these words is very difficult for me. There’s lots I’d like to say, stories to tell to celebrate him, to share that part of  our friendship with him I and many others got to experience, before he became a well-known sound artist and environmentalist, but I’m not strong enough yet.

However before more time passed I wanted to document here that upon hearing of Manrico’s passing I contacted a group of friends I am still in touch via a messaging service with who also knew him from university and the early days of the Alcachofa Sound Arts and Parador Análogo to prepare a testimonial podcast.

My idea was to humbly apply’s Manrico’s methodology of “lo-fi is love” and to make the most of “a scarcity of resources” and produce and share an exercise of mourning and remembrance as a sound file that incorporated our voices and a selection of his music and sound work (including work he did with a series of collaborators).

The podcast be listened to in both Soundclound and Mixcloud:

You can also download the sound file (mp3) from figshare:

Priego, Ernesto; al., et (2018): Manrico Montero In Memoriam (Puro Amor Podcast). figshare. Media. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.6384398.v1

 

Lo que importa es el amor.